martes, 11 de marzo de 2014

Voleibol

El voleibol, vóleibol, vólibol, balonvolea o simplemente vóley (del inglés:volleyball1 ), es un deporte donde dos equipos se enfrentan sobre un terreno de juego liso separados por una red central, tratando de pasar el balón por encima de la red hacia el suelo del campo contrario. El balón puede ser tocado o impulsado con golpes limpios, pero no puede ser parado, sujetado, retenido o acompañado. Cada equipo dispone de un número limitado de toques para devolver el balón hacia el campo contrario. Habitualmente el balón se golpea con manos y brazos, pero también con cualquier otra parte del cuerpo. Una de las características más peculiares del voleibol es que los jugadores tienen que ir rotando sus posiciones a medida que van consiguiendo puntos.
Existen diversas modalidades. Con el nombre de «voleibol» se identifica la modalidad que se juega en pista de interior, pero también es muy popular elvóley playa que se juega sobre arena.


LA TECNICA

La técnica es uno de los factores más influyentes, importantes, determinantes y
significativos para el rendimiento deportivo.

Una de las más destacadas características que presenta el voleibol es la exposición
permanente a situaciones cambiantes con una gran presión temporal. Es decir, una sucesión continua
de problemas de distinta índole que obligan a los participantes en el juego a respuestas de
adaptación variable con escaso tiempo para la resolución.

Sí analizamos las peculiaridades del voleibol frente a las habilidades motrices en general y a
otras disciplinas deportivas en particular, vemos que las restricciones temporales, espaciales y de
manejo del balón suponen que, pese a no ser un fin en sí misma, la técnica cobre una extraordinaria
relevancia en el voleibol frente a la gran mayoría de los deportes de equipo, siendo además sus
elementos técnicos característicos de una notoria dificultad.

La velocidad de ejecución, la precisión y una amplia gama de habilidades motrices
específicas serán claves para disponer de un mayor repertorio en la respuesta táctica y, por tanto,
condicionarán igualmente la construcción de los sistemas de juego y su complejidad.

Bajo este enfoque vamos a considerar la técnica como la respuesta óptima de adaptación por
parte del jugador a los problemas que genera el desarrollo del juego, con intervención integrada de
factores de percepción, decisión, ejecución y evaluación.

El concepto de técnica que se propone está en dependencia y/o limitado por los siguientes
aspectos, enunciados por Grosser y Neumaier1:
a) Los mecanismos directivos del sistema nervioso central.
b) Las capacidades cognitivo-sensoriales (percepción, cinestesia,...).
c) Las circunstancias anatómico-funcionales (agrupación de músculos y articulaciones,...).
d) Las leyes mecánico-deportivas (impulsos de fuerza, palancas,...).
e) Síntomas psíquicos (concentración, motivación,...).
f) Capacidades de Condición física (fuerza, velocidad,...).
g) Las reglas del deporte en cuestión.
h) Condicionantes derivados del entorno.





2. El jugador como servosistema frente a las habilidades del juego
Las situaciones deportivas que deben afrontar los jugadores de voleibol suelen ser complejas y
tienen un grado variable de inestabilidad, de ahí que el jugador deba manifestar un control motor
flexible, estando siempre dispuesto a enfrentarse a lo incierto y a lo imprevisible. Los términos
relevantes, en este sentido, son los de información e incertidumbre. Ambos son complementarios, pues
a fin de cuentas “información” es la cantidad de incertidumbre que es reducida cuando un
determinado estímulo o conjunto estimular se presenta.

Las conductas motrices propias del jugador de voleibol se inscriben dentro de las denominadas
habilidades perceptivas2, abiertas3, o de regulación externa4 , en las cuales el deportista está
mediatizado por la variabilidad de las condiciones del entorno, exigente en operaciones cognitivas,
por lo que necesita prioritariamente utilizar informaciones visuales (feedback externo) con el objeto de
evaluar, anticiparse y adaptarse a nuevas y constantes circunstancias de juego.
En el voleibol pueden describirse y clasificarse las siguientes formas o acciones técnico-tácticas:
a. Realización del saque o puesta en juego del balón (de abajo, de arriba, en suspensión).
b. Recepción –defensa- del saque (con pase de dedos o de antebrazos generalmente).
c. Construcción del ataque –o pase de colocación- (con pase de dedos –en apoyo o
suspensión- generalmente).
d. Culminación del ataque (con remate o finta, en suspensión generalmente).
e. Defensa del ataque (con bloqueo –individual o colectivo- en primera instancia, defensa
en campo en segunda, o con ambos secuencialmente).
f. Construcción del contraataque (con pase de dedos –en apoyo o suspensión-
generalmente).
g. Culminación del contraataque (con remate o finta, en suspensión generalmente).







Para intentar comprender el comportamiento motor del jugador de voleibol en particular o
bien el del cualquier deportista tanto durante el proceso de aprendizaje como en el entorno
competitivo, en general, en las últimas décadas han sido empleados numerosos modelos explicativos,
aunque en la actualidad existe la tendencia a tomar como referencia los presupuestos teóricos de
Schmidt, adquiriendo gran relevancia los denominados modelos cibernéticos. Estos modelos
pretenden explicar la integración de todos los componentes anatómicos implicados en una respuesta
motora (músculos, sistema nervioso, receptores sensoriales, etc.) con los componentes
comportamentales (unidades de información, niveles de procesamiento, etc.). La forma en que se
produce esa integración o actividad conjunta de los componentes se denomina control del sistema5.

Podemos distinguir dos modalidades dentro de este modelo cibernético: el de bucle cerrado o
servosistema y el de bucle abierto. En el caso de las tareas motrices propias del voleibol, el jugador
utiliza la primera de esas formas de manera que el sistema se autorregula sin necesidad de agente
externo, según las variaciones momentáneas del medio donde se encuentra, como muestra el modelo
de procesado de la información de Kerr (1982).6

El perfeccionamiento de las técnicas y tácticas es el problema con el que cotidianamente se
debe enfrentar el deportista, de ahí que, para cumplir ese objetivo necesite procesar informaciones
relativas al medio en el que está practicando y a las posibles limitaciones que éste le pueda presentar
(climatología, situación de práctica o no con adversarios, etc.). Estas serían las limitaciones
ambientales. También es necesario que seleccione las informaciones que deben incluirse en el
programa de acción para conseguir que su gesto técnico (rematar, bloquear, sacar, realizar un pase
de colocación, etc.) sea el adecuado (informaciones sobre la tarea). Con ello se establecen las
condiciones iniciales.

El objetivo a conseguir, es decir, el movimiento a producir como resultado deseado, se
convierte en la referencia para comparar las numerosas retroalimentaciones que irá recibiendo
durante el entrenamiento. El sistema perceptivo-motor necesita una información de referencia que
permita la comparación y la detección del error.

Para poder llevar a cabo el movimiento o secuencia de movimientos el jugador deberá
reclamar de su memoria los conocimientos allí almacenados en forma de modelos, programas,
esquemas o reglas de acción. Para que este proceso sea efectivo es necesario eliminar todas aquellas
informaciones no pertinentes que pueden interferir (ruidos).

Una vez reclamado de la memoria el programa o esquema motor pertinente es necesario
especificarlo en sus parámetros concretos para que el gesto se manifieste en forma de movimiento
coordinado hacia el objetivo (estructura de coordinación, sincronización del movimiento-timing).

Por último, el jugador verifica si su plan se diferencia o no del objetivo perseguido. Su
capacidad de interpretación de las informaciones sensoriales sobre el desarrollo de la acción (C.E.=
conocimiento de la ejecución) y del resultado (C.R.= conocimiento de los resultados), le indicarán la
necesidad de seguir practicando para eliminar el error apreciado o para mantener el resultado

obtenido cuando éste es el deseado.